Qué hacen las grandes compañias de la red con nuestra información?
Cambridge Analytica es una compañía que combina el minado y el análisis de datos con la comunicación estratégica para los procesos electorales. En 2016 fue contratada para la campaña presidencial de Trump y para la campaña a favor del Brexit.
Michal Kosinski junto a su grupo de trabajo desarrolló un sistema de obtención de perfiles usando datos generales fácilmente accesibles en la web, los “me gusta” de Facebook y datos suministrados por los smartphones con lo que demostró que con un número no muy grande de “me gusta”, la gente podía ser analizada mejor de lo que lo harían sus amigos o familiares y que ese perfil psicológico particular es una potente herramienta para influenciar a otra gente.
CA recolecta datos de los votantes usando fuentes demográficas, comportamientos de los consumidores, su actividad en internet o aplicaciones de celular como la “Cruz Crew” que se registra a través de facebook, traza y envía los movimientos físicos del usuario, su lista de contactos y otros datos personales con los que completar su análisis psicográfico.
“Cambridge Analytica uses data to change audience behavior”
El uso de datos personales recolectados sin conocimiento o permiso para establecer sofisticados modelos de personalidad de los usuarios conlleva cuestiones éticas y de privacidad. CA opera fuera de los USA. Sus operaciones serían ilegales en EU donde las leyes de privacidad son más estrictas.
Hay una fina línea que es la que separa el convencer a la gente de la manipulación.
Los monopolios en la era de la red
Google y Facebook tienen una posición dominante dentro de las grandes plataformas digitales en términos de cuota de mercado y de beneficios.
Google (80% de cuota de mercado de entre los buscadores) y Facebook (70% de los usuarios de redes sociales en dispositivos móviles)
El auge de las plataformas digitales tiene un profundo efecto político, económico y social.
Mientras que la internet trajo inmensos beneficios a los consumidores de contenidos, la llamada “clase creativa” (autores, periodistas, cineastas, músicos y artistas) han sido particularmente devastados por los efectos de la economía digital y tiene por origen la monopolización de la distribución de contenidos en las manos de unos pocos gigantes digitales
Una nueva mercancía engendra una industria lucrativa, de rápido crecimiento, incitando a los reguladores antimonopolio a meterse para frenar a aquellos que controlan su flujo. Hace un sigo, el recurso en cuestión era el petroleo. Hoy, preocupaciones similares están siendo suscitadas por los gigantes que manejan los datos -el petroleo de la era digital-. Esos titanes -como Alphabet (la compañía matriz de Google), Amazon, Apple, Facebook o Microsoft- parecen imparables. Ellas son las 5 firmas más valiosas del mundo y sus beneficios no paran de crecer.
En el prefacio a Contribución a la Crítica de la Economía Política, Marx argumenta que, “en un punto del estado de desarrollo, las fuerzas productivas de la sociedad entran en conflicto con las relaciones de producción existentes” (Marx, 1859). Lo que es posible en la era de la información entra en conflicto directo con lo que es permisible.
Editores, productores cinematográficos y la industria de las telecomunicaciones conspiran con los legisladores para embotellar y sabotear a las redes libres, para impedir que la información circule fuera de su control. Las corporaciones de la industria discográfica intentan forzar su posición como mediadores entre artistas y admiradores, mientras los admiradores y los artistas se acercan entre sí y exploran nuevas formas de interactuar.
(El Manifiesto Telecomunista. Dmytri Kleiner)
Aquellos que son capaces de controlar la circulación del producto del trabajo de otros pueden imponer leyes e instituciones sociales que protegen sus intereses. Aquellos que no son capaces de retener el control del producto de su trabajo no son capaces de resistirlas.
Los medios para imponer las relaciones del mercado a la sociedad entera son provistos por el Estado.
La habilidad del Estado para garantizar títulos y privilegios se basa en su habilidad para asegurar tales ventajas a través del monopolio sobre el uso legítimo de la violencia.
El Software Libre, cuya producción y distribución depende frecuentemente de redes de pares, es un capital común disponible para todos. El Software Libre es producido por productores diversos y distribuidos que contribuyen a él porque ganan mayor valor al usarlo para su propia producción que el valor de sus contribuciones individuales al software.
Cualquier porción de productividad que permitamos que nos saquen retornará en la forma de nuestra propia opresión.
LEMA:
NO ALIMENTARÁS AL MONSTRUO QUE TE OPRIME
Algunos extractos de “El manifiesto telecomunista”
La Internet prometía ser una plataforma donde la libertad de expresión y de asociación estaba construida en la arquitectura misma. Sin embargo, sin que la mayoría de los usuarios lo noten, la arquitectura de Internet está cambiando y la topología de la red está siendo reconstruida de forma tal que no sólo sirve a los intereses del capitalismo, sino que también habilita el monitoreo y control de sus usuarios en una escala jamás soñada.
(Tim O’Reilly) La Web 2.0 es el boom de la inversión en Internet 2.0. La Web 2.0 es un modelo de negocio de apropiación privada del valor creado colectivamente.
El valor real de YouTube no es creado por los desarrolladores del sitio; en cambio, es creado por la gente que carga videos en el sitio. Aun así, cuando YouTube fue comprado por un valor de mil millones de dólares en acciones de Google, ¿cuántas de esas acciones fueron adquiridas por los que hicieron esos videos? Cero. Zilch. Nothing. Un gran negocio, entonces, si sos el dueño de una compañía de la Web 2.0.
En todos estos casos, el valor de un sitio de Internet no es creado por el equipo contratado por la compañía que lo posee, sino por los usuarios que lo utilizan.
Ya que la mayoría de los usuarios no tienen acceso a medios alternativos para producir y publicar su propio contenido, son atraídos a sitios como Facebook y Flickr.
Permitir a la comunidad contribuir abiertamente y utilizar esa contribución en el contexto de un sistema privativo donde el propietario se adueña del contenido es característico del éxito de una compañía de la Web 2.0. Permitir a la comunidad ser dueño de lo que crea, sin embargo, no lo es.
El resultado final es que la inversión capitalista ha fluido hacia las soluciones centralizadas, volviéndolas fáciles y baratas o gratuitas para que los productores no-técnicos de información las adoptasen. Esta facilidad de acceso, comparada a la técnicamente desafiante y costosa empresa de poseer tus propios medios de producción de información, ha creado un proletariado “sin tierra” listo para proveer de trabajo alienado de creación de contenido a los nuevos terratenientes informáticos de la Web 2.0. La misión de la Web 2.0 es destruir el aspecto P2P de la Internet y hacerte junto con tu computadora y tu conexión a Internet dependiente de la conexión a servicios centralizados que controlan tu habilidad para comunicarte. La Web 2.0 es la ruina de los sistemas de pares libres y el regreso de los servicios en línea monolíticos.
Un detalle informativo es que la mayoría de las conexiones hogareñas o de oficina durante los ’90, como las conexiones por módem o ISDN, eran simétricas, iguales en su habilidad para enviar y recibir datos. Por diseño, estas conexiones te permitían ser al mismo tiempo un productor y un consumidor de información. Por otro lado, las conexiones DSL y de cable-módem modernas son asimétricas, permitiéndote descargar información rápidamente, pero subirla lentamente. Además, muchos acuerdos de usuario de los servicios de Internet prohíben al usuario correr servidores en sus cuentas de consumidor y podrían cortarte el servicio si lo hacés.
Desde un punto de vista tecnológico, las tecnologías distribuidas y de pares son muchísimo más eficientes que los sistemas de la Web 2.0:
- Haciendo un mejor uso de los recursos de la red al utilizar las computadoras y las conexiones de red de los usuarios, el P2P evita los cuellos de botella creados por los sistemas centralizados.
- Además permite que el contenido sea publicado con menor infraestructura, a menudo no más que una computadora y una conexión a Internet de consumidor final.
- Los sistemas P2P no requieren los centros de datos masivos de YouTube.
- Los sistemas distribuidos también tienden a ser más longevos.
- La falta de una infraestructura central también conlleva una falta de control central, significando la ausencia de censura.
- Además, la falta de grandes bases de datos cruzadas con bases de información sobre los usuarios es una ventaja muy fuerte en términos de privacidad.
Se pueden descargar este y otros libros totalmente libres desde este enlace: https://endefensadelsl.org/
Las modas nos atrapan: Usamos sólo las aplicaciones de moda. Podemos usar cualquier otra de otra temporada pasada e incluso todas a la vez, pero somos perezosos para usar otras antiguas (pasadas de moda) y castigamos con ello a quienes no usan las aplicaciones de moda, ignorándolos. Con eso condenamos a quienes desean usar software libre ya que nunca está de moda.
